26 Enero 07 - 12:35Micro-pensamiento
El otro día oí decir a un comunicador televisivo que ya no se consideraba a los hombres simplemente por ser hombres, sino por lo que tienen, por lo que dicen, por lo que trabajan, etc ... Pues bien, yo estaría encantado de tener en cuenta a un hombre (o mujer, claro) sólo por el mero hecho de serlo: de ser hombre; el problema es que durante toda mi vida la mayoría de la gente que me he hechado a la cara, no llegan a
hombres, se quedan en
niños, la mayoría de las veces,
malcriados.
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01 Enero 07 - 23:14Playback
Vaya por delante que no me gustar airear la suciedad, pero en algún sitio tengo que soltarlo; así que como es mi blog, pongo lo que me da la gana.
Bueno, el caso es que el otro día ví una actuación musical de un artista de estos de moda en un gran estadio ante un numerosísimo público. El espectáculo era absolutamente deplorable: músicos con los instrumentos sin enchufar, cantante haciendo un glorioso playback y, para mayor sorna, sin sonido ambiente. Aquella mezcla de sonido enlatado, irreal, aquel público en fervorosa alharaca muda y, para rematar, la estrella del pop haciendo gestualmente apología de si misma: vomitivo.
Vomitivo como la realidad misma, oiga. Pero, bueno, uno ya tiene callo, no se nos caen los anillos a estas alturas por eso. Lo que quería resaltar aquí es que el espectáculo, tal vez como la vida misma, ha perdido su sabor de
VEROSÍMIL, pero, además, lo ha perdido como una moza que se cepilla un regimiento, con alegría y descaro. Pues si,
los espectáculos ya no son creíbles, pero: ¿a quién le importa en esta tragi-cómica espiral del rencor y la hipocresía?
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